018Esta Cuadrilla de Hermanos Costaleros, comenzó su andadura  a finales de 1981, realizando su primera Estación de Penitencia bajo las trabajaderas del Paso de Ntra. Sra. de la, el Jueves Santo de la Semana Santa de 1982.

Aún recordamos la primera cuadrilla, la igualá en el patio de la iglesia, los primeros ensayos, cuando se iniciaban por el mes de Octubre, gente muy joven que asombraban, hasta tal punto que durante la primera salida  procesional, en la calle del Conde, cuando un grupo de mujeres viendo a la cuadrilla, decían ¡Dios Mío! Como puede ser que siendo tan niños llevan tanta ilusión por ir bajo las trabajadoras de María Santísima de la Esperanza.

Ya han pasado más de treinta años y debajo se juntan varias generaciones, padres, hijos, hermanos, primos, etc. una gran familia que quieren ver a su madre Bendita de Ntra. Sra. de la Esperanza Coronada, aunque ella es reina por naturaleza y siempre llena de gracia.

Esta cuadrilla en sus inicios fue dirigida por D. Manuel Gutiérrez, durante los dos primeros años, pasando esta labor en 1984 a D. Antonio García Gallego, estando dirigida actualmente por los capataces D. David León Álvarez, y  D. Fernando Baena Pérez.

Una cuadrilla, siempre con afán de superación, años tras años, hasta tal punto que cambiamos el estilo de llevar los pasos de palio, por eso llegado a este punto nuestro agradecimiento, pues esta persona nos puso el sello de identidad que hoy aún lleva a gala esta cuadrilla a D. Enrique Carrasco por cuya labor siempre estaremos agradecidos.

Queremos hacer mención especial a uno de los mejores costaleros que tuvo la cuadrilla, Manolo Escamilla “Maestro de Pateros”, que con su labor callada y siempre obediente ha enseñado casi en silencio a una generación de hermanos costaleros y siempre dando ejemplo. ¡Gracias Manuel! Por tu entrega y que Ntra. Sra. De la Esperanza te bendiga.

Por otra parte también queremos destacar al mismo tiempo el trabajo de los llamados “gente de fuera”, trabajo lleno de abnegación y obediencia siempre en su labor oscura y facilitándole el trabajo a cada uno de los costaleros, procurando tanto en ensayos como en la salida procesional que no falte nada a ninguno, por todo eso, Ignacio, Cobalea, Fuli, ¡gracias!, y como no agradecer a toda persona como aguador, acólitos, albaceas, camareras, hermanos mayores, juntas de gobierno y en general a todas las personas que durante estos más de treinta años nos han apoyado y ayudado para llegar a ser esta gran familia.

Recordamos los momentos antes de salir, cuando la cuadrilla solemos decir que estamos en “capilla”, el capataz y sus auxiliares dan las últimas instrucciones y nombran la cuadrilla de salida y de repente silencio, sólo se oye el rezo de un Padrenuestro y un Ave María y empiezan a aflorar lágrimas de nervios y llenas de sentimientos, en un momento, solemos recordar a los ausentes, últimas palabras, salimos del pequeño cuarto y comenzamos a acercarnos al paso, una última mirada a su cara, llena de amor, para pedirle fuerza para el camino, salud para alguien enfermo, perdón por alguna falta cometida, en fin, cada uno de los hermanos costaleros hace una petición diferente salida de lo más hondo de su corazón, saben que su Bendita Madre todo se lo concederá. Después sin hacer apenas ruido nos colamos en nuestro mundo, nuestro pequeño universo, risas nerviosas, rezos en silencio, nos deseamos suerte. Suena el golpe seco del llamador. Las llamadas pertinentes ¿estáis puesto? ¡al cielo con ella! Golpe seco, se estremecen los varales, crujen trabajaderas, ¡vamos de frente valiente! La nave comienza a navegar con rachear de alpargatas costaleras y sin darnos cuenta “comienza una nueva estación de penitencia.”

Y ¿Por qué andamos siempre de frente? Porque Ella nos mira así, siempre de frente, Ella, nunca baja la mirada antes las peticiones de sus hijos, y siempre de frente, porque Ella, nos ha enseñado a mirar a la vida con valentía, porque Ella, es valiente y con su amor inunda nuestros corazones de valentía, siempre de frente porque los pasos elegantes andan así siempre de frente, porque somos “Confaloneros”  y seremos los primeros en la dura batalla de la vida y siempre de frente porque nos lo pide Ella.

Quisiéramos desde aquí, felicitar a cada uno de los hermanos costaleros que tuvieron el privilegio de haberla llevado sobre su cuello, aunque haya sido solo una vez a nuestra Bendita Madre, para todos ellos, con su esfuerzo, que sepan que no me cabe la menor duda, que nuestra Madre Esperanza los tiene en un rinconcito de su corazón y con su verde manto los tiene protegidos, porque su manto, lleno de cariño hacia sus niños costaleros, siempre lo tiene desplegado para protegerlos y confortarlos en sus momentos más tristes.

Antes de arriar, quisiéramos desde aquí que todos los que estuvieron y los que están, (porque sabemos de cierto que todos la lleváis en vuestro corazón), citaros años tras años, por saber amar y querer a una madre, con andares de ese rachear de zapatillas elegantes, de fajas ceñidas de devoción, y costales llenos de amor, y años tras años renovar nuestros votos de fidelidad hacia Ella y si Ella quiere que cualquier año de los venideros podamos llamarla con el título que se merece, Nuestra Señora de la Esperanza Coronada.

Por Ella, para Ella y siempre Ella.



Real y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Penitencia del Bienaventurado San Francisco de Paula, Stmo. Cristo de la Sagrada Columna y Azotes, Stmo. Cristo de Confalón, Ntra. Sra. de la Esperanza y de la Purísima Concepción de María.

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