Page 20 - Boletin 2022
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En Tiempo de Desolación                                                                                                                                        Hermandad de Confalón, Breves Apuntes Históricos


     La Quinta Regla de la Primera Semana de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio
     de Loyola, dice así:

     “En tiempo de desolación, nunca hacer mudanza, mas estar firme y constante
     en los propósitos y determinación en que estaba el día antecedente a la tal
     desolación, o en la determinación en que estaba en la antecedente consolación.
     Porque así como en la consolación nos guía y aconseja más el buen espíritu, así
     en la desolación el malo, con cuyos consejos no podemos tomar camino para
     acertar“.
     Tiempos de desolación vivimos, sin duda alguna, pues el dolor y el sufrimiento, que
     forman parte inseparable de la vida, se han visto aumentados por los “Azotes“
     de esta pandemia que sufrimos con crueldad inusitada, obligándonos a portar una
     pesada “Cruz” que nubla nuestra “Esperanza”.

     Y si de algo precisamente sabe nuestra querida y antigua Hermandad, es de eso,
     de “Azotes”, de “Cruz” y de “Esperanza”, no sólo porque sean los benditos
     nombres de nuestros amadísimos Titulares, sino porque son el santo y seña de
     nuestra más acendrada identidad, desde su piadosa fundación, hace ya 450 años.

     Nuestra Hermandad sabe, porque lo ha vivido repetidas veces a lo largo de                                              Desconocemos el verdadero origen de la hermandad, aunque hay referencias que nos hablan de su presencia, al menos
     su historia, que las cosas no son siempre favorables, que a tiempos buenos les                                         desde 1470, en la ermita de San Martín (sobre la que se construye el convento de la Victoria a partir de 1505). En otros
     suceden otros malos, una vez tras otra, pues, aunque con los años y los siglos,                                        documentos  se  indica  una  posible  fundación  a  finales  del  primer  tercio  del  siglo  XVI  y  distintos  contratos  y  escrituras
     todo cambie en apariencia y forma, en realidad, todo sigue igual en contenido y                                        mencionan la cofradía con anterioridad a la fecha de sus primeras reglas, constatando la existencia de un grupo de fieles en
     esencia.                                                                                                               la zona de Puerta Osuna que conformaba una institución fuertemente asentada, legalmente constituida y con capacidad de
                                                                                                                            organización.
     Han cambiado los entornos, las leyes y los medios a nuestro alcance, de modo
     que todo aparenta ser novedoso, pero en realidad, no hay nada nuevo bajo el                                            Es inevitable establecer una relación de nuestra hermandad con los religiosos mínimos y con el sector que va desde Puerta
     Sol. Los hombres seguimos naciendo y muriendo, y en ese breve intervalo de                                             Osuna hasta Puerta Cerrá. Precisamente en la Plaza de Puerta Cerrá, en el desaparecido convento de monjas carmelitas de
     tiempo que es la vida, experimentamos las mismas ilusiones y alegrías, y también                                       Nuestra Señora de los Remedios, será donde la hermandad del Confalón tenga su primera sede conocida.
     las mismas tristezas y dolores.
                                                                                                                            Gracias al contrato suscrito entre la entonces conocida como «Cofradía de la Columna» y las monjas carmelitas, sabemos
     Ese “En tiempo de desolación, nunca hacer mudanza”, de san Ignacio de Loyola,                                          que la hermandad tenía estatutos reconocidos, ya que poseía la personalidad jurídica necesaria para realizar contratos.
     ha de ser leído en clave de búsqueda de nuestros cimientos. ¿Cuál es la roca sobre                                     También sabemos que poseía diversos enseres y andas para su estación de penitencia y que se encargaría de la construcción
     la que cimentamos nuestras vidas?. La respuesta, y esa es la fe que profesamos,                                        de la nueva capilla mayor del convento y de dar una limosna anual. A cambio, los hermanos y su familia serían enterrados
     es que Dios es el creador de nuestras almas, y a él volveremos tras nuestro paso                                       en esta capilla, tendrían su propiedad y dispondrían de los lugares necesarios para guardar «andas y arca y lo demás de la
     por este mundo, mundo que no es nuestro hogar definitivo, sino el lugar de paso                                        dicha cofradía, y dexalles a los dichos cofrades libremente las vezes que quisieren juntarse a hazer cabildo».
     necesario, antes de llegar al paraíso.
                                                                                                                            En este convento de Nuestra Señora de los Remedios será donde se encuentre la hermandad en el momento de la aprobación
     Podemos tener miedo e incertidumbre, y podemos sentirnos desolados por todo lo                                         de sus reglas en 1570 y hasta 1574 cuando, tras pasar unos meses en el convento del Carmen, se traslada definitivamente
     que sucede a nuestro alrededor, e incluso a nosotros mismos, algo completamente                                        a la Victoria, cuyas obras en la iglesia ya están lo suficientemente avanzadas para albergarla.
     normal y humano, y es
     justamente en estos momentos cuando con más fuerzas debemos agarrarnos a la                                            Aun teniendo en cuenta todos estos antecedentes, es la fecha de las reglas la que se debe adoptar como fecha de constitución
     roca de nuestros cimentos.                                                                                             oficial, siguiendo el criterio tomado por las autoridades civiles y eclesiásticas en múltiples ocasiones.
     Nuestra Hermandad, como en otras ocasiones ya vividas en tiempos pasados                                               Las primeras cofradías de Semana Santa hacían estación de penitencia a varios templos de la ciudad y tenían fijada la hora
     (algunos  no  tan  antiguos  y  remotos),  sabrá  afrontar  esta  situación,  y  mientras                              de salida en sus reglas, pero no tenían establecido un horario de paso concreto por los lugares que transitaba. El cruce entre
     siga sirviendo a Dios, Él la bendecirá, y prevalecerá. Nosotros, como hermanos                                         cofradías era por lo tanto probable y para determinar el orden de precedencia (y para otros actos, privilegios y celebraciones
     Confaloneros,  debemos  ser  siempre,  pero  ahora  más  que  nunca,  testigos  del                                    litúrgicas) se atendía a su antigüedad. Por este motivo, la fecha de constitución de las hermandades ha sido causa de
     Señor, ayudando a todo aquel que lo necesite (niños, mayores, enfermos, solos,                                         discusiones a lo largo de los años.
     sin trabajo o con problemas de cualquier tipo), en la medida en que podamos,
     a sobrellevar estos tiempos, con palabras de consuelo, con asistencia fraterna                                         Dependiendo de la época, este derecho en el orden de precedencia se ejercía con más o menos vehemencia. Así describía
     (Charitas es el lema de nuestra santa Corporación), y fortaleciendo más que nunca,                                     el notario de la vicaría de Écija de 1622 los siguientes sucesos: «(...) la cofradía de la Coluna que sale del Combento de la
     el culto a Dios nuestro Señor y a la Santísima Virgen.                                                                 Vitoria tubo mui grande pendencia y alboroto de cuchilladas con la cofradía del Dulcísimo Nombre de Jesús, saliendo de
                                                                                                                            la iglesia mayor [de Santa Cruz] y si la justicia real de la dicha ciudad y el vicario y este testigo no acudieran muy aprisa a el
     No sabemos si habrá este año, salida procesional, pero no debemos olvidar que                                          remedio, suçedieran mui grandes desgraçias (…)»
     antaño, nuestra querida Hermandad, también vio impedida su salida en numerosas
     ocasiones, y no solo por las lluvias, sino por falta de medios económicos, por                                         En 1841, sin embargo, las cosas se resolvían de otra manera. Por el hallazgo hace años en Santiago de un antiguo boletín
     epidemias más o menos parecidas a esta, o por las inestabilidades políticas del                                        parroquial, conocemos el acto de conciliación entre la hermandad del Confalón y la hermandad de la Piedad para fijar la
     momento.                                                                                                               antigüedad de cada una de ellas y poner fin a sus desavenencias.
     En  su  lugar,  y  si  las  circunstancias  nos  impidieran  realizar  nuestra  estación  de                           La hermandad del Confalón presentó una copia de sus reglas donde constaba que fueron aprobadas el 12 de diciembre
     penitencia, los Confaloneros, ofreceremos nuestras oraciones, por todos aquellos                                       del año 1570, mientras que la hermandad de la Piedad hizo lo propio y señalaba la fecha de 16 de marzo de 1567, año que
     que sufren, sea cual sea el motivo, por pequeño que sea, y haremos nuestra propia                                      nuestra hermandad ponía en duda. Finalmente se emitió el siguiente laudo arbitral que daba la razón a la hermandad del
     estación de penitencia interior, mientras contemplamos devotamente, acariciando                                        Confalón y zanjaba definitivamente la disputa:
     entre nuestras manos, aquella vieja y querida estampita de nuestros benditos,
     amados y sagrados Titulares.



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